Team TobyMac

Aun despues de mucho exito con su Ex-Banda DC TALK,  y como solista; TobyMac sigue dandonos enseñanzas de humildad y de un buen testimonio despues del exito musical!!

Digno de seguir!! y Su mensaje sigue siendo el mismo, Jesus FREAK!!! (lo que podria traducirse como locos por Jesus!!!)

Esto es y hace la FE..

Lectura: Hebreos 11:1-6.


“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” Hebreos 11:1
Cuando era adolescente, a veces me preguntaba si mi fe era real. Había confiado sinceramente en Cristo, pero las injusticias de la sociedad y algunos escritos de incrédulos suscitaban dudas en mi mente. No me atrevía a mencionarle esto a nadie. Sin embargo, una y otra vez me entregaba de nuevo a Cristo y me comprometía a poner en práctica Sus enseñanzas en mi vida.
Desde entonces, muchas personas me han dicho que la descripción de la fe que hace Hebreos 11:1 las perturba. Creen que ese pasaje describe la fe como una certeza intelectual, algo que no siempre tienen. Pero, en su contexto, este versículo explica lo que la fe es y lo que hace. Confirma la certidumbre que se produce a medida que continuamos con nuestro compromiso de confiar en Jesús y en Su Palabra. Cuando lo hacemos, no dudamos de la realidad de Dios ni del cielo que nos espera.
Para certificar la validez de esta afirmación, considera la fe firme de creyentes ancianos que han seguido confiando en Jesús a pesar de atravesar grandes pruebas, tristeza y dolor. Ellos te dirán que Jesús se ha hecho tan real y precioso en sus vidas que están absolutamente seguros de Él y de la autenticidad de Sus promesas.
No dejes que los momentos de duda te desalienten. Sigue confiando en el Señor Jesús y en Su Palabra, y obedeciendo. Cuando lo hagas, tu confianza aumentará.
Si alimentas tu fe, tus dudas se desvanecerán.

Los dias mas importante.

Lectura: Éxodo 31:12-18.

“El primer día de la semana […] hallaron removida la piedra del sepulcro” Lucas 24:1,2

Esta es la época del año cuando salgo “de caza”, no para buscar cosas que están en oferta, sino el calendario perfecto. Empiezo en diciembre, pero no me tomo la búsqueda en serio hasta enero. Mis requisitos son simples: quiero un calendario donde se vea toda la semana completa de un vistazo, que sea como un libro que pueda poner sobre el aparador de la cocina y cerca del teléfono. También debe empezar cada semana con el domingo, no con el lunes. Este último criterio es lo que complica la búsqueda. Hay cada vez más calendarios que empiezan la semana con el lunes, el día que Dios considera como el segundo.
Esta tendencia, al igual que otras en nuestra cultura, desvaloriza lo que Dios considera importante. El Señor decidió dar un significado especial a dos días de la semana: el primero y el último. Descansó el séptimo día después de crear el mundo (Génesis 2:1-3) y el primero, Cristo resucitó de entre los muertos después de redimir al mundo (Lucas 24:1-7). En el antiguo pacto, el último día se reservaba para descansar. Hoy, en la nueva dispensación, los creyentes celebran el primer día de la semana en conmemoración de la resurrección de Cristo.
Aunque el calendario que uso no es vital para mi fe, sí me ayuda a recordar que mi vida no empieza y termina con el trabajo que hago sola, sino con lo que Dios hace por mí mientras adoro y descanso.

 El tiempo que pasamos con Dios es tiempo bien empleado.

La mirada fija

Lectura: Salmo 121.


“Porque los ojos del Señor están sobre los justos…” 1 Pedro 3:12
Era un juego de baloncesto de los niños de séptimo grado, y a nuestro equipo lo estaban derrotando abrumadoramente. Aunque miraba a mi hijo correr por la cancha haciendo todo lo posible por anotar su primer punto en ese escenario, el marcador no me importaba mucho.
Como todos los demás padres que habían ido un frío día de invierno a sentarse en bancos duros para mirar un juego no muy estelar que digamos, yo estaba allí por una razón: amor. Steve gozaba de mi atención porque lo amo y deseo animarlo. Ganara o perdiera, era mi hijo, y todo lo que hacía era importante. Tenía los ojos puestos en él.
Mientras reflexionaba sobre mi preocupación por Steve, empecé a vislumbrar levemente lo que significa para nosotros el amor de Dios. El Señor ama a cada uno de Sus hijos mucho más de lo que un juego de baloncesto, Él no deja de mirarnos nunca. Nos observa, nos ama y nos anima en medio de las luchas de la vida. Está presente y le importamos. Aunque tiene millones de hijos a quienes observar, su mirada no se desvía (1 Pedro 3:12).
Si la vida parece aterradora, si la oposición aparenta ser fuerte, si da la impresión de que estás perdiendo, recuerda que Dios está mirando. En Su amante compasión, quiere ayudar. Para Él, eres el único al que mira.
Mantén la mirada en el Señor; Él nunca la quita de ti.

Cartas de amor.

Lectura: Efesios 4:25-5:2.


“Y andad en amor, como también Cristo nos amó…” Efesios 5:2
Andar en amor significa que continuamente llevamos a cabo pequeños actos bondadosos que pueden hacer que la vida sea más llevadera y mejor para otra persona.
Una manera práctica de expresar nuestro amor sólo cuesta el valor de una estampilla de correo… más papel, tinta y un poquito de esfuerzo para pensar.
Todos hemos sentido el impulso de escribir una carta; una nota inesperada que podría iluminar el día de otra persona. Tal vez sea una palabra de agradecimiento, una muestra de interés o un elogio por una tarea bien hecha. Muchas veces esa carta no se escribe y el impulso no se expresa. Nos convencemos de que no tenemos tiempo o de que lo que escribamos no importará.
Un joven pastor sentía especial cariño por una nota que recibió de parte de un ocupado arquitecto de su congregación. La carta sencillamente decía: “Su sermón fue justo lo que necesitaba oír el domingo, por la confusión y el dolor que tengo en mi corazón. ¡Gracias por predicarlo!”. Esas palabras eran exactamente lo que el pastor necesitaba escuchar por el desaliento y dolor que él mismo sentía, palabras que lo alentaron a seguir en el ministerio. Al arquitecto le tomó menos de cinco minutos escribir esa nota.
¿Te acuerdas de alguien que necesite ánimo, a quien debas agradecerle por algo o decirle que estás orando por él? Anda en amor hoy y dirígete al buzón.
 Un pequeño acto de amabilidad puede tener múltiples resultados.

PIENSA . . . Y DA GRACIAS

Lectura: Salmo 100.


“Bueno es alabarte oh Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo” Salmo 92:1
¿Qué cualidad del carácter revela más claramente la moral de una persona y su salud espiritual? ¿El amor? ¿La integridad? ¿La amabilidad, la jovialidad o la confianza? Sin duda, las opiniones difieren.
Otto Friedrich Bollnow, en su ensayo titulado Who Really Gives Thanks? [¿Quién da gracias realmente?], dijo: “Creo que no existe otra cualidad en el hombre que pueda revelar más adecuadamente su estado de salud moral y espiritual interior que su capacidad de dar gracias”.
Aunque no estemos de acuerdo con él, la opinión de Bollnow nos estimula a pensar. Después de todo, las Escrituras enfatizan la importancia de alabar a Dios por Su bondad y misericordia.
Muchos salmos reflejan corazones que rebosan de gratitud. Por ejemplo: “Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben” (Salmo 67:3). “Entrad por sus puertas con acción de gracias, […] bendecid su nombre” (100:4). Y el apóstol Pablo instó a sus hermanos cristianos a dar “siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Efesios 5:20).
A la luz de todo esto, dedica un tiempo para recordar el perdón del Señor, Su constante protección, Su fiel provisión y Su presencia permanente. Recordar ser agradecido te ayudará a mantener una buena salud espiritual y honrará el nombre del Señor.
Así que, piensa… y da gracias.

La acción de gracias es un curso del que nunca nos graduamos.

¿POR QUÉ ADORAR?

Lectura: Salmo 27.

“Aguarda a Jehová; esfuérzate, aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová” Salmo 27:14

¿Para qué molestarse en ir a la iglesia? Algunos dirían que el domingo es mejor levantarse tarde, desayunar bien y sin apuro, y sentarse tranquilo a conversar con la familia. Más tarde, tal vez almorzar con amigos o disfrutar del día en el parque y jugar con los niños. “Haz que el domingo sea un día distinto, e, incluso, de descanso -dirían algunos-, ¡pero no pierdas tiempo yendo a la iglesia!”.

¿Adorar? ¿Quién necesita adorar? ¡Todos! Necesitamos hacerlo porque somos criaturas hechas a la imagen de Dios. Fuimos hechos para Él, de modo que no podemos cumplir con el propósito de nuestra existencia a menos que desarrollemos una correcta relación con Dios. Y la adoración nos ayuda a lograr este objetivo al centrar nuestros pensamientos en el Señor.

Cuando nos reunimos en la iglesia con otras personas que adoran, nuestro corazón se transporta de este mundo temporal a la esfera eterna de Dios. Según William Temple “… en la adoración, la conciencia se estimula ante la santidad de Dios, la mente se alimenta con la verdad de Dios, la imaginación se purifica por la belleza de Dios, el corazón se abre al amor de Dios y la voluntad se consagra al propósito de Dios”. Esto nos ayuda a alcanzar nuestra meta de ser cada vez más semejantes a Él.

Decidamos ahora estar el domingo en la iglesia con un corazón preparado para adorar.

El objeto de tu adoración determina lo que llegarás a ser.

Bien errado

Lectura: Romanos 8:26-34.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien…” Romanos 8:28

Miraba con interés un partido en el que estaba participando mi nieto Peter. Era el segundo año que jugaba T-ball, un juego que prepara a los niños de seis años para el béisbol. En este juego, la bola se coloca sobre un palo de goma que está en la base del bateador. La pelota, apoyada sobre el poste con forma de T, espera que la golpeen con fuerza. Los niños tiran con toda su energía, con la esperanza de sacarla del campo, pero muchas veces fallan por completo.

Esto le acababa de suceder a mi nieto y parecía estar muy molesto consigo mismo. El entrenador quería animarlo; entonces, le gritó: “¡Qué bien que le erraste, Peter!”. Mi nieto había fallado, pero, aun así, el entrenador le dijo que había estado “bien”.

Esto me trae a la mente nuestros errores como creyentes en Cristo. Dios nunca dice que nuestro pecado esté bien, pero no considera que nuestros errores sean definitivos. Por Su Gracia, puede sacar cosas buenas de nuestra mayor derrota. En Romanos 8:28, leemos que Dios hace que todas las cosas sean para bien de aquellos que lo aman. ¡Qué misterio tan esperanzador!.

Si amas a Dios y quieres agradarlo, no te rindas ni te desprecies. Pídele perdón y fortaleza para superar tus debilidades. Confía en Él. Déjalo que transforme en “bien” tus errores.

El fracaso nunca es definitivo para los que comienzan de nuevo con Dios.